El Final de Temporada de Tenerife: Una Historia de Desamor y Esperanza
Ah, el dulce sonido del silbato final. Para el CD Tenerife, la temporada 2024/2025 de LaLiga 2 ha sido tan turbulenta como un programa de citas de reality show: llena de altibajos y salidas dramáticas. Al prepararse para enfrentar a Almería el 1 de junio de 2025, su canto del cisne se desarrolla en un trasfondo de tristeza por el descenso. Tenerife terminará la temporada en el 20° lugar, un puesto que, seamos honestos, es tan glamuroso como ser el subcampeón de un programa de talentos que nadie vio.
Ahora, hablemos de números, porque los números, a diferencia de algunos de nuestros personajes favoritos de comedias, no mienten. Tenerife ha logrado reunir apenas 36 puntos esta temporada, una colección tan decepcionante que podría ser la trama de un piloto cancelado. ¿Su récord fuera de casa? Un espectáculo de terror con 14 derrotas en 20 partidos. Es como si fueran alérgicos a la victoria, especialmente fuera de casa. ¿Conoces a ese amigo que siempre llega tarde a la fiesta? Ese es Tenerife, llegando solo para descubrir que la fiesta ha terminado, las luces están apagadas y alguien ya ha tomado la última porción de pizza.
Mientras tanto, en la esquina opuesta del ring, tenemos a Almería, un equipo que tiene los ojos en el premio: un codiciado lugar entre los seis primeros. Imagina a Almería como el desfavorecido en un montaje de película deportiva, entrenando, sudando y preparándose para el gran juego. Su motivación es clara, y esperan terminar la temporada en una nota alta, a diferencia de nuestro querido Tenerife, que solo intenta evitar pisar más rastrillos metafóricos al caminar hacia el atardecer.
A pesar de la inminente condena del descenso, los jugadores de Tenerife pueden encontrar consuelo al saber que cada nube tiene un forro plateado, o al menos un buen chiste. Al salir al campo para este último partido, hay un sentido de cierre, una oportunidad para jugar por orgullo, y quizás, un destello de esperanza de que la próxima temporada traiga nuevos comienzos y, crucemos los dedos, menos derrotas en suelo extranjero.