Drama tardío en Cusco mientras Cienciano y Universitario luchan por un empate
En el aire rarificado del Estadio Inca Garcilaso de la Vega de Cusco, Cienciano y Universitario produjeron un cautivador capítulo de la historia del fútbol peruano en la noche del 26 de julio de 2025. A medida que el reloj avanzaba hacia el pitido final, el partido, parte de la fase Clausura de la temporada Liga 1 Perú 2025, parecía destinado a terminar a favor de Universitario, solo para que el equipo local conjurara un momento de magia que dejó a los visitantes con un punto compartido.
La noche se desarrolló con Cienciano, bajo la dirección de Carlos Desio, buscando redención tras su estrecha derrota ante ADT Tarma. Los visitantes, eufóricos tras una convincente victoria 3-1 sobre Comerciantes Unidos, tenían como objetivo extender su dominio en los enfrentamientos directos, habiendo salido victoriosos en los últimos dos encuentros contra sus oponentes. El partido, caracterizado por su intensidad y duelos tácticos, permaneció sin goles hasta bien entrada la segunda mitad.
En el minuto 84, Alex Valera de Universitario convirtió un penalti, silenciando a la ferviente afición local. Su sereno disparo desde el punto penal parecía sellar el destino del partido, un testamento a su creciente estatura dentro de la liga. Sin embargo, Cienciano, conocido por su indomable espíritu, se negó a capitular. A medida que el juego se adentraba en el tiempo de descuento, la atmósfera chisporroteaba con anticipación.
Fue en el quinto minuto de tiempo añadido que Alejandro Hohberg se elevó a la ocasión, grabando su nombre en los anales del folclore del club. El rugido extático de las gradas fue un testimonio del drama que se desarrolló, ya que el oportuno gol de Hohberg no solo rescató un punto, sino que también reafirmó la resiliencia y tenacidad de Cienciano.
Aunque el empate 1-1 poco alteró la clasificación de la liga, subrayó la reñida competencia entre estos dos clubes históricos. Ambos equipos abandonaron el campo con un sentido compartido de negocios inconclusos, el resultado un reflejo de su paridad competitiva.
A medida que se asienta el polvo de este emocionante encuentro, el legado del partido será recordado no solo por su drama tardío, sino como un símbolo de la duradera rivalidad y competencia animada que define el fútbol peruano.